domingo, 29 de enero de 2012

La palabra de Ribeyro

Hace cuarenta años se publicó por primera vez La palabra del mudo (1972) por la editorial Milla Batres, en 3 tomos. A través de una de las pocas entrevistas que concedió el escritor peruano, recordemos su formación y su trayectoria en este difícil, pero apasionante oficio.


Entrevista a Julio Ramón Ribeyro

Parte 1

Ribeyro refleja su nostalgia por el Derecho – profesión que estudio en la Universidad Católica del Perú – y trae a acotación una frase que aparece en la novela Madame Bovary, de Flaubert, «en el fondo de cada notario hay un poeta escondido» para invertirlo «en el fondo de cada poeta, hay un notario escondido».





Parte 2

Refleja su sinceramiento con el mundo intelectual francés durante su estadía de casi 6 años, asimismo,  enumera a sus primeras amistades – quienes  estudiaban en San Marcos – como   Paco Bendezú, Washington Delgado, Alberto Escobar, Gonzalo Rose, entre otros.





Parte 3

Hace un recuento de los libros que leyó durante su juventud, en especial los escritos en el siglo XIX, así como el placer de las conversaciones enriquecedoras. Como anécdota, menciona el porqué la editorial de Carlos Barral, que apadrinaba a los escritores del Boom de los años 60, se negó a publicar sus cuentos a quien llama «pariente pobre de los géneros literarios».






"Los gallinazos sin plumas" - adaptación

Caídos del cielo, filme de Pancho Lombardi, está basado en la recordada historia de dos hermanitos, Efraín y Enrique, quienes tienen que buscar en los contenedores alimento para el insaciable cerdo Pascual, ambos explotados por el desalmado abuelo don Santos.

Parte I






Parte II




Parte III

jueves, 15 de diciembre de 2011

Generación del 27





Entérate más sobre el "Poeta del Misterio", Federico García Lorca.

Escribió Lorca en "Fábula y rueda de los tres amigos"de Poeta en Nueva York, "bajo el cri crí de las margaritas / comprendí que me habían asesinado./ Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, /abrieron los toneles y los armarios, / destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro./ Ya no me encontraron. / ¿No me encontraron?/ No. No me encontraron... / Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba, / y que cl mar recordó ¡de pronto!/ los nombres de todos sus ahogados."


Los últimos días de Federico García Lorca:

domingo, 30 de octubre de 2011

Realismo peruano





A continuación muestro el reportaje del programa Sucedió en el Perú, dirigido por el historiador Antonio Zapata, sobre la trayectoria de Manuel González Prada, escritor peruano que con sus lacerantes expresiones sacudió la conciencia de las  amodorradas juventudes a través del verbo exacto. 

Parte 1


Parte 2




Parte 3




Parte 4

domingo, 23 de octubre de 2011

Ciclero



Es curiosa la frecuencia con que cada día nos topamos con expresiones tan particulares que por motivos diversos desconocemos sus significados, por tratarse de una jerga aplicada en cierto ámbito, como lo es en las academias de preparación preuniversitaria.
Conocer la historia de José Luis,  cinco veces postulante a la UNI,  invita a encontrarnos con una expresión que responde al título de este artículo, no porque dicho número represente la exactitud del significado del término, sino porque el número de veces que ha pasado por un ciclo académico –generalmente semestrales-  refuerza la idea de que ‘los ciclos pesan’. Asimismo, nos arroja a encontrarnos tal vez con otros estudiantes – ¿se anima a dar algunos nombres? - de larga data en las estadísticas de las Oficinas de Admisión en más de una universidad.
Pepe Lucho, como lo conocen todos sus compañeros y no tan cercanos compañeros, se ha preparado en tres instituciones de prestigio en el Centro de Lima, y a lo largo de los ciclos daría la impresión de que ha logrado una sólida preparación en todo este tiempo, sin embargo, la realidad dice lo contrario. Nunca ha podido obtener la puntuación requerida para ser admitido como cachimbo. Nadie como él para dar respuesta a la pregunta que nos formulamos todos: ¿Por qué, Pepe Lucho?
Cada mañana, llevando su mochila Porta sale raudo de casa y ‘trepa’  el Metropolitano como puede, para llegar antes de las 8, y así evitar no solamente llegar tarde, sino sobre todo el manido saludo del portero, o las insinuaciones viperinas de algún ‘amigo’ que le lleve la cuenta de las veces que lo ha visto a punto de ingresar.
Han sido pocas, pero contundentes las pláticas con papá. Este es su último ultimátum - pongámonos serios-,  este es un nuevo reto, ser ciclero no solo lo ha saturado de separatas en su reducido estante, sino lo ha lanzado a ser conocido como ‘Leyenda’. Solo hay un nuevo mañana para Pepe Lucho. Ya es tarde, y debe ir a descansar.

domingo, 19 de junio de 2011

Abraham Valdelomar, el Conde Plebeyo


Valdelomar cultivó la poesía, el cuento, la novela, el teatro, el ensayo y la crítica literaria. 


En su poema "Tristitia" se da a conocer mejor:



Tristitia

Mi infancia que fue dulce, serena, triste y sola
se deslizó en la paz de una aldea lejana,
entre el manso rumor con que muere una ola
y el tañer doloroso de una vieja campana.
Dábame el mar la nota de su melancolía;
el cielo, la serena quietud de su belleza,
los besos de mi madre una dulce alegría
y la muerte del sol una vaga tristeza.
En la mañana azul, al despertar, sentía
el canto de las olas como una melodía
y luego el soplo denso, perfumado del mar.
Lo que él me dijera, aún en mi alma persiste;
mi padre era callado y mi madre era triste
y la alegría nadie me la supo enseñar…




El hermano ausente en la cena pascual


La misma mesa antigua y holgada, de nogal
y sobre ella la misma blancura del mantel
y los cuadros de caza de anónimo pincel
y la oscura alacena, todo, todo está igual...

Hay un sitio vacío en la mesa hacia el cual
mi madre tiende a veces su mirada de miel
y se musita el nombre del ausente; pero él
hoy no vendrá a sentarse en la mesa pascual.

La misma criada pone, sin dejarse sentir,
la suculenta vianda y el plácido manjar;
pero hoy no hay alegría ni el afán de reír
que animaran antaño la cena familiar;

y mi madre que acaso algo quiere decir,
ve el lugar del ausente y se pone a llorar.






Puedes escuchar su relato más reconocido: "El caballero Carmelo"







El lado oscuro de Valdelomar



A Abrahanm se le conocen dos amores sostenidos: Rosa Gamarra Hernández, quien falleció tempranamente) y Consuelo Silva Rodríguez, mujer que lo acompaña sus últimos años; aunque luego aparece un misterioso personaje que Luis Alberto Sánchez dio a conocer: Artemio Pacheco. En el libro "Valdelomar o la Belle Epoque" lo describe de esta manera: "Artemio era una especie de secretario que Valdelomar había llevado consigo a su lado durante muchos años, era un muchacho con habilidades de negociante,... De ojos azules y fríos como la hoja de espada, de mentón afilado y rizos castaños, sonrisa de ángel, delgado como un pez, sutil como un chino,... Llevaba (como Valdelomar) un ópalo en el índice diestro y también consumía opio. Era irreverente y desprejuiciado. Hijo de una conocida familia capitalina..."


"Su carne joven tiene un alma llena de caricias", escribe Valdelomar en un poema, entregado a su amigo Aurelio G., al que en actitud de confidencia dice: "Para ti Aurelio, que sabes, comprendes y perdonas". Y en otro poema, recogido por Sánchez, fechado en julio de 1918.


Confesiones Privadas del Conde de Lemos
.
Gracias señor por la blandura de su lengua
afelpada y extensa, gracias por la divina sal
del licor que mana en las vertientes de su boca,
gracias por la agilidad
lingual de sus caricias alocadas y ardientes
Señor, ¿a quién has podido darle tanta felicidad?

Te pido que, sobre la tierra
nunca se aparte de mi su cuerpo angelical,
que sus labios no besen jamás otros labios,
que sus ojos no mires otros ojos jamás,
que su lengua no toque otra lengua,
que no acaricie nadie la curva divina de su maxilar;

Que en el nido calientito y sudoroso
de sus corvas no caiga el beso de otro mortal,
que en la comba dura y pulida de sus muslos,
no duerma otro carillo,
que en la oval y fina orejita sensible
ninguna lengua forastera vaya a tocar
que nadie aspire el olor de su cuerpo,
que ninguna diestra se amolde a su frontal
cuando durmiendo su cabecita inocente,
reposa
abandonada

El infierno me aguarda con sus piras ardientes,
¡Tanto ha pecado mi carne mortal!,
y su alma irá al cielo
porque en la tierra fue solo un instante celestial.


Más allá del hombre o la mujer, la belleza.

¿Cuál es la verdad acerca de la sexualidad de Valdelomar? Aunque para muchos esta es una pregunta necia, lo cierto es que el poco interés o demasiado recato de los biógrafos sobre este punto ha creado un vacío que seria lícito indagar.

Valdelomar apreciaba la belleza sobre todas las cosas, conocida es su frase en la que abomina "los hombres gordos que manchan el paisaje", y ello se tradujo no solo en muchos versos, sino también en el estilo de vida que adoptó.

Pedro Abraham Valdelomar Pinto era un hombre alto, de tez aceitunada y voz suave como de mujer. Nació el 27 de abril de 1888 y creció en una aldea lejana cerca de Pisco (Ica), rodeado de un ambiente bucólico y de penurias económicas. Llegado a Lima se halló en medio de una desgastada clase aristocrática que daba paso a un nuevo tipo de limeño: el dandy criollo

¿Un dandy criollo? Un Intelectual más de cafetín que de universidad, aficionado a la ostentación y a todo tipo de novedosas diversiones como fumar opio, inyectarse morfina, aspirar éter, etc. El dandy criollo tenía más de huachafo que de caballero, más de panfletario que de político y más de pintoresco que de marginal. Los exagerados movimientos corporales, los gestos teatrales o ambiguos y ese "indignar al burgués" era el sello personal de Valdelomar.

Pero de esa actitud auto-impuesta a revelar los verdaderos sentimientos que albergaba el autor de "Belmonte, el trágico" había una zanja enorme. En el tercer numero de laRevista Colónida se proclama "el derecho al placer y la libertad de matarse". Artemio Pacheco era la prueba de que Valdelomar practicaba lo que proclamaba. Pacheco acompañó al poeta en su fatídico viaje a Ayacucho, y fue el encargado de cuidar la maleta del escritor. Esta solía contener, entre otras cosas para conocer la felicidad y el placer: jeringas, tubos de morfina, cocaína, éter, etc.

Instalados en la ciudad de Ayacucho (Huamanga) y estando reunidos en un hermosa casa colonial con las autoridades e intelectuales limeños y ayacuchanos, Valdelomar se excusó un momento a causa de una "apremiante necesidad" y se dirigió al segundo piso del recinto. Artemio lo esperaba con la ansiada jeringa cuando, a causa de la oscuridad reinante y la poca seguridad de la rudimentaria escalera, nuestro genial escritor de cuentos memorables cayó en un montículo de piedras (su adversarios dijeron que cayó en excrementos, que se lo merecía, lo cual no es cierto). Se fracturó la columna y murió pocas horas después (a los 31 años, 3/Nov./1919), producto del penoso accidente y de la falta de una buena atención médica.

Artemio Pacheco desapareció del círculo de amigos de Valdelomar, probablemente para vivir su propio martirio (no se le mencionó entre los que estuvieron en el momento de su muerte)



Hombres de Bronce, trabajo dirigido por Alejandro Guerrero, presenta la trayectoria del Conde de Lemos.

Parte 1




Parte 2





Parte 3

"El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón del Unión es el Palace Concert y el Palace Concert, soy yo"

Palace Concert construido en 1913, lugar donde frecuentaban  también José Carlos Mariátegui y César Vallejo.

Billete de 50 soles donde aparece el edificio del Palais Concert





Fernando de Szyszlo Valdelomar (Lima, 1925), sobrino del escritor peruano Abraham Valdelomar Pinto. Pintor e intelectual.